Hace algunos años era poco frecuente escuchar esta frase en un consultorio. Hoy, probablemente sea una de las más repetidas:

“Estoy seguro de que el celular le arruinó la atención.”

La preocupación es completamente válida. Los niños y adolescentes pasan cada vez más tiempo frente a pantallas y es lógico preguntarse si esto puede afectar su desarrollo.

La buena noticia es que la ciencia lleva varios años investigando este tema. La mala noticia —o quizás la más interesante— es que la respuesta no es tan simple como solemos escuchar en redes sociales.

No todas las pantallas son iguales

Cuando hablamos de “tiempo de pantalla” solemos meter en la misma bolsa actividades muy diferentes.

No es lo mismo:

  • ver videos cortos durante dos horas sin interrupción;
  • hacer una videollamada con los abuelos;
  • leer un cuento interactivo junto a un adulto;
  • utilizar una aplicación educativa durante unos minutos.

Aunque todas implican una pantalla, la experiencia cognitiva y emocional es completamente distinta.

Por eso, cada vez más investigadores coinciden en que no alcanza con medir cuántas horas utiliza un dispositivo: también es importante observar qué hace el niño, cómo lo hace y con quién.

Un caso muy común en la consulta

Imaginemos a Tomás, de 8 años.

Sus padres consultan porque “no presta atención a nada”. En la escuela recibe llamados de atención frecuentes y, al volver a casa, puede pasar más de dos horas mirando videos cortos en el celular.

La primera reacción podría ser pensar que el problema es únicamente el teléfono.

Sin embargo, durante la evaluación aparecen otros datos importantes:

  • duerme menos horas de las recomendadas;
  • le cuesta sostener rutinas;
  • suele usar el celular mientras cena;
  • casi no realiza actividades al aire libre;
  • presenta dificultades atencionales también cuando no hay dispositivos cerca.

En este caso, quitar el celular probablemente ayude, pero difícilmente resuelva el problema por sí solo.

Las pantallas forman parte de un contexto mucho más amplio.

Entonces… ¿las pantallas afectan la atención?

La evidencia disponible muestra que un uso excesivo y poco supervisado de pantallas puede asociarse con mayores dificultades de atención y de funciones ejecutivas, especialmente en edades tempranas.

Pero esa asociación no implica que las pantallas sean la única causa.

Factores como el sueño, la actividad física, la dinámica familiar, el contenido consumido y las características individuales del niño también tienen un papel importante.

En otras palabras, las pantallas pueden ser una pieza del rompecabezas, pero rara vez explican toda la imagen.

ansiedad

¿Qué pueden hacer las familias?

No hace falta prohibir completamente la tecnología para favorecer un desarrollo saludable.

Algunas recomendaciones respaldadas por especialistas incluyen:

  • establecer horarios claros para el uso de dispositivos;
  • evitar pantallas durante las comidas y antes de dormir;
  • priorizar contenidos adecuados para la edad;
  • acompañar a los niños mientras utilizan aplicaciones o videos cuando sea posible;
  • asegurar tiempo suficiente para el juego libre, la actividad física y el descanso.

Pequeños cambios sostenidos suelen tener más impacto que medidas extremas difíciles de mantener.

El rol del profesional

Cuando una familia consulta por dificultades de atención, es comprensible que busque una explicación rápida.

Sin embargo, nuestro trabajo consiste en ampliar la mirada.

Antes de concluir que “el problema es el celular”, vale la pena explorar hábitos de sueño, organización familiar, demandas escolares, desarrollo emocional y antecedentes del niño.

Una evaluación integral permite ofrecer recomendaciones mucho más útiles y ajustadas a cada realidad.

Una idea para llevarse

Las pantallas no son enemigas del desarrollo, pero tampoco son neutras.

Más que preguntarnos “¿cuántas horas usa el celular?”, quizá la pregunta más útil sea:

“¿Qué lugar ocupan las pantallas dentro de la vida cotidiana de este niño?”

La respuesta suele aportar mucha más información que el reloj.


Referencia científica

Bal, N., y colaboradores (2024). Examining the relationship between language development, executive function, and screen time: A systematic review. Esta revisión sistemática concluye que la relación entre el uso de pantallas y el desarrollo cognitivo depende de múltiples factores, entre ellos el tipo de contenido, el contexto de uso y la participación de los adultos, por lo que recomienda interpretar el tiempo de pantalla dentro de un enfoque integral y no como un único indicador.